Cap. 98. Nuestra luna de miel
El viaje fue largo, pero la emoción los mantenía despiertos. Cuando finalmente llegaron a la costa amalfitana, pudieron ver la belleza del paisaje ante sus ojos, con aguas turquesas, frente a casas color pastel en la cima de los acantilados; además de un brillo solar que parecía envolverlos.
Marisol se detuvo en el balcón de la suite nupcial, con los brazos abiertos sintiendo la brisa marina en su piel.
- “Dime, Francesco, ¿de verdad esto es real?”, susurró Marisol, con el viento despeinándol