Cap. 95. Un hombre enamorado
Los días de hospital habían quedado atrás. Marisol irradiaba una luz distinta, la de alguien que le había ganado la pulseada a la muerte. Francesco lo sabía, y por eso decidió que el momento no podía esperar más.
El salón estaba iluminado por cientos de luces pequeñas que parecían estrellas atrapadas en frascos de cristal. Las mesas estaban decoradas con flores blancas y toques de rojo intenso, como si cada pétalo quisiera anunciar la fuerza de ese amor.
Marisol llegó tomada del brazo de C