Cap. 89. ¡Muévete y disparo!
Leonardo apretó los puños, los labios torcidos en una mueca entre súplica y amenaza.
-“Entonces… entonces ya no soy tu hijo”, dijo Leonardo.
El padre lo sostuvo con una mirada implacable.
- “Mientras sigas caminando este camino, no”, advirtió el padre.
La madre se llevó las manos al rostro, rota entre ambos. Caroline, todavía jadeante, entendió que esa familia se estaba quebrando frente a sus ojos, y que la verdad que ella había sembrado ya no podía detenerse.
Leonardo lanzó un grito