Cap. 83. ¿Qué quieres de mí?
Aquella mansión donde había vivido seis terribles años, lucía más lúgubre que siempre, y en aquella noche parecía más un mausoleo que una vivienda que solía esconder sufrimiento en su lujo.
Caroline llevaba un abrigo cerrado hasta el cuello, que ocultaba el dispositivo que Francesco le había dado, una microcámara del tamaño de un alfiler y un micrófono que enganchado discretamente en un broche del vestido. “No vayas sin esto”, le había dicho. “Te veremos; si algo sucede, intervenimos”. Leonar