Mundo ficciónIniciar sesiónEl auto negro se detuvo frente al edificio donde Mariano tenía su oficina. Había regresado esa madrugada de Milán, con el cuerpo agotado pero el espíritu encendido. Las horas con Caroline lo habían cargado de una fuerza nueva, ya no era solo un hermano vengando agravios, era un hombre defendiendo a la mujer que amaba y al hijo que venía en camino.
Sus asesores lo esperaban en la sala de reuniones. Apenas se sentó, comenzaron a desplegar carpetas y gráficos.






