Mundo ficciónIniciar sesiónCon una sonrisa oscura, tomó un trozo de caramelo quebrado y lo deslizó por la curva de su espalda, dejando pequeños cristales salados pegados a su piel. Después, se inclinó a besarlos, mordiéndola suavemente hasta arrancarle un gemido profundo.
- "Eres mía…", gruñó Mariano contra su cuello, penetrándola de nuevo con fuerza. Ella gritó, arqueando la espalda, sintiendo el choque húmedo de sus cuerpos y el chasquido dulce del caramelo rompiéndose bajo su piel sudada. Cada embestida era más salvaje, más rítmica, y el sonido de la mesa golpeando contra el suelo se mezclaba con sus jadeos desbocados. Él deslizó una cucharada más de chocolate por su pecho, y mientras la tomaba con violencia, bajó la cabeza para lamerlo todo, sin darle tregua. El ardor del ají que aún quedaba en el postre se mezclaba con el ardor de su piel enrojecida, como si el placer mismo quemara. Ella explotó primer






