Mundo ficciónIniciar sesiónDesde un extremo del salón, oculto tras cortinas de seda y perlas, la mirada de Alexander Sidorov ardía sobre ella, intensa y persistente. La joven mujer se movía con elegancia y seguridad, evitando que los clientes de la noche la empujaran, balanceando la bandeja en sus manos con precisión de un malabarista.
Sonrió con interés, no tanto por lo que veía sino por lo que imaginaba. Mujeres como ella, podían ser nueces duras de rompe







