Emilia entró al club ataviada con su uniforme, maquillada a la perfección y con una actitud seria y profesional. Caminó directo a los vestidores donde dejó sus pertenencias en el casillero con su nombre y salió de allí tras darse un breve vistazo en uno de los espejos, confirmando que ninguna de las marcas que Sidorov dejó en su piel se notase.
De camino a buscar a Anya se encontró con Katerina. Esta, primero la miró con el ceño fruncido y ojos llenos de desprecio, pero después pensó en algo y