El auto cayó en un silencio pesado. Sus palabras no solo eran realistas, sino la primera vez que él le explicaba claramente dónde estaba parado. Emilia, impactada por su crudeza, lo miró desafiante pero no dijo nada. ¿Qué podía decirle? Ella misma tampoco era una buena persona, en el fondo siempre estaba sopesando qué iba a hacer si el hombre detrás de la desaparición de su hermana no iba a pagar sus culpas en prisión porque tenía el dinero y el poder para minimizar todo.
¿Tomaría justicia por