Cap. 92 Lo logramos
El guardia, sorprendido por el ataque frontal de coquetería de alta intensidad, parpadeó, desconcertado. No era parte de su manual de seguridad.
Fue el segundo que Marco necesitó. Con un movimiento tan suave que casi no se vio, extrajo un sobre idéntico del interior de su chaqueta y lo dejó a la vista sobre la caja vacía, mientras el verdadero seguía en su maletín.
—Solo documentos de sucesión, como puede ver —dijo, mostrando el sobre falso.
El guardia joven, distraído por Ginevra que ahora le hablaba en un susurro sobre lo aburrido que era Zúrich comparado con la Riviera, apenas echó un vistazo.
—Sí, claro. Perdón.
Keller regresó, con cara de haber solucionado el “incidente” de las maletas.
—¿Todo en orden?
—Todo en orden —confirmó Marco, cerrando el maletín con calma.
—Hemos terminado.
La salida del banco fue una procesión de silencio cargado. No hablaron hasta estar de vuelta en la suite del hotel, con la puerta cerrada y la cadena echada.
Marco colocó el maletín en la mesa. Ginevr