Cap. 91 Su clienta es… intensa
Fue entonces cuando Ginevra, que había estado mordisqueando nerviosamente una uña junto a la ventana, se giró. Su habitual aura de caos contenida se había transformado en una determinación eléctrica.
—Yo la doy.
Todos la miraron. Marco arqueó una ceja, apenas un milímetro.
—Señorita Bianchi, esto no es una fiesta de gala. Es una operación de alto riesgo. Si nos descubren, las consecuencias serán…
—¿Qué? ¿Legales? —lo interrumpió Ginevra, acercándose. Llevaba un traje pantalón negro, sencillo, y