Cap. 66 ¿Quiénes hablan?
El ambiente se envenenaba lentamente. No era un ataque frontal; era la erosión lenta de la imagen de Dayana, y por extensión, de Ares.
La narrativa era perfecta: la familia del jefe viviendo por encima de las reglas, usando recursos corporativos para su comodidad personal, creando una jerarquía injusta.
Marco, cuya lealtad a Ares era inquebrantable y cuyo radar para el peligro corporativo estaba siempre activo, no tardó en captar la corriente subterránea.
No le llevó ni una mañana recopilar comentarios discretos y percibir el cambio en el ambiente. Con la cara grave, se presentó en el despacho de Ares justo cuando este terminaba una llamada.
—Señor Bianchi —dijo Marco, cerrando la puerta.
—Hay un problema. Un problema de percepción que está creciendo.
Ares alzó la vista de sus papeles, su expresión inmediatamente alerta.
—Dime.
—Se está hablando de la guardería. De la guardería privada de la señora Bianchi —aclaró Marco.
—Giorgio ha estado… animando las quejas. Dicen que es favorit