Cap. 65 Ah… Así que estás de conquistador
La mañana llegó con una luz suave y una determinación renovada. Dayana se despertó con una sensación de claridad, aunque teñida por una punzada de inquietud.
Tomó a Alessio, su "pequeño gordito", y se preparó para otro día en la oficina-guardería, pero hoy su paso no era solo decidido, era vigilante.
Mientras Ares se anudaba la corbata frente al espejo del vestíbulo, ella se acercó, dejando al bebé en su moisés portátil. Su expresión era seria, los ojos oscuros fijos en él.
—Ares —dijo, acariciando suavemente su cabello con un gesto que era a la vez íntimo y preocupado.
—Tengamos cuidado. Están asustados. Lo presiento. —Su voz bajó a un susurro.
—Temo que vayan a hacer algo contra ti. O contra el pequeño Alessio. Por favor, sé precavido. Y cuando te pida que no hagas algo… no lo hagas. Hazme caso.
Ares se volvió para mirarla, una ceja ligeramente enarcada.
—¿Seriedad? ¿Cuándo no he hecho lo que me has dicho? ¿Cuándo te he desobedecido? —preguntó, con un deje de humor que pretendía a