Cap. 65 Ah… Así que estás de conquistador
La mañana llegó con una luz suave y una determinación renovada. Dayana se despertó con una sensación de claridad, aunque teñida por una punzada de inquietud.
Tomó a Alessio, su "pequeño gordito", y se preparó para otro día en la oficina-guardería, pero hoy su paso no era solo decidido, era vigilante.
Mientras Ares se anudaba la corbata frente al espejo del vestíbulo, ella se acercó, dejando al bebé en su moisés portátil. Su expresión era seria, los ojos oscuros fijos en él.
—Ares —dijo, acaric