Cap. 31 Esto es ridículo
Dayana sintió que el suelo desaparecía. Elsa. Su roca. Su confidente.
—¿Estás seguro? —logró articular.
—Completamente. Y hay más —Ares intervino, su rostro sombrío.
—He estado revisando los registros de cuando… cuando estabas en el hospital. Elsa visitaba a mi madre con frecuencia. Creo que no fue una simple amiga reconfortando a tu suegra.
La revelación fue un tsunami. Cada palabra de "consuelo" de Elsa, cada advertencia sobre Ares, cada "aguanta, Day" tomó un nuevo, siniestro significado. No era apoyo. Era siembra.
Estaba aliada con Bárbara y Dulce desde el principio, quizás por celos, quizás por ambición, alimentando la brecha entre ellos incluso cuando Dayana era más vulnerable.
Dayana se encerró en la habitación del bebé, meciendo a un Alessio dormido. Las lágrimas, esta vez, no fueron de duda, sino de una traición profunda y amarga. Había perdido a su mejor amiga. Y, en el proceso, había estado a punto de perder a su esposo.
Una suave llamada a la puerta.
—Dayana —era la voz d