Cap. 31 Esto es ridículo
Dayana sintió que el suelo desaparecía. Elsa. Su roca. Su confidente.
—¿Estás seguro? —logró articular.
—Completamente. Y hay más —Ares intervino, su rostro sombrío.
—He estado revisando los registros de cuando… cuando estabas en el hospital. Elsa visitaba a mi madre con frecuencia. Creo que no fue una simple amiga reconfortando a tu suegra.
La revelación fue un tsunami. Cada palabra de "consuelo" de Elsa, cada advertencia sobre Ares, cada "aguanta, Day" tomó un nuevo, siniestro significado. No