Cap. 32 No… no es él
Flashback
De repente, ya no estaba en la habitación del bebé. Estaba en el jardín trasero de la antigua mansión Bianchi, de noche. Tenía… ¿veinte años?
Llevaba un vestido sencillo y sentía el rocío de la hierba en los tobillos. Estaba llorando, frustrada después de una cena tensa con Bárbara. Ares apareció, no con su traje habitual, sino con jeans y una camisa desabrochada. Parecía… nervioso.
—Dayana —dijo su voz, más joven, menos segura.
—Deja de llorar, por favor. Hace que quiera incendiar el mundo.
—¿Y eso se supone que me consuele? —le espetó ella, con la misma fogosidad que tenía ahora.
Él se corrió una mano por el cabello, el mismo gesto de frustración que tenía ahora.
—No. No sé consolar. Solo sé… —Hizo una pausa, mirándola como si fuera un acertijo que temía resolver
—Solo sé que desde que llegaste, este lugar de mierda tiene un poco de luz. Y que la idea de que te vayas, de que mi madre logre ahuyentarte… me aterra. No como aterra perder una cuenta. Como aterra dejar de res