OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 52.
Durante la tarde, mientras él se encargaba de algunos preparativos, yo me arreglé con más cuidado del habitual. Elegí un vestido hermoso, ligero, que se movía con el viento y resaltaba mi figura sin ser excesivo. Me miré al espejo durante un rato, reconociendo a la mujer que me devolvía la mirada.
Ya no era la misma de antes, había cicatrices, en conjunto con miedo superado, y también había esperanza.
Como habíamos acordado, cuando estuve lista bajé a la sala de la mansión, donde pacientemen