OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 2.
Sintiendo cómo palidezco, me quedo sentada en la mesa de la familia de los novios, intentando no mirar a ningún sitio en particular mientras arrullo suavemente a Gabriel en mis brazos. Me esfuerzo por enfocar toda mi atención en mi sobrino, aferrándome a él como si fuera un ancla, con tal de no buscar a Héctor entre los invitados.
Aún no logro procesar la idea de que él esté aquí.
¿Cómo pudo ocurrir algo así?
Lo último que supe de Héctor fue hace unos tres años, cuando me comprometí con Gabriel Dunne, su hermano mayor, de manera ligeramente forzada. En ese entonces, las noticias que llegaban sobre Héctor hablaban de un hombre condecorado, uno de los mejores oficiales de élite del país, embarcado en una larga misión de espionaje en distintos países del Medio Oriente.
Cuando supe que había elegido la milicia en lugar de regresar a mi lado, no tuve más opción que aceptar el compromiso con Gabriel. Fue en ese momento cuando sentí que mi destino quedó sellado de forma irreversible.
Despué