OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 2.
Sintiendo cómo palidezco, me quedo sentada en la mesa de la familia de los novios, intentando no mirar a ningún sitio en particular mientras arrullo suavemente a Gabriel en mis brazos. Me esfuerzo por enfocar toda mi atención en mi sobrino, aferrándome a él como si fuera un ancla, con tal de no buscar a Héctor entre los invitados.
Aún no logro procesar la idea de que él esté aquí.
¿Cómo pudo ocurrir algo así?
Lo último que supe de Héctor fue hace unos tres años, cuando me comprometí con Gabrie