Capítulo 97.
A duras penas escuchó el grito que da Víctor detrás de nosotros, y solamente siento como Gabriel me toma de los hombros y prácticamente se lanza conmigo hacia un lado, cayendo junto a mí en el suelo, mientras yo vuelvo a gritar.
—¿Estás bien? —vuelve a preguntar Gabriel, acariciando mi espalda mientras me ayuda a levantarme del suelo nuevamente.
No puedo responder, mirando nuevamente a mi lado, donde observo la expresión furiosa del doctor, el cual vuelve a cargar su arma con la clara intenció