Capítulo 97.
A duras penas escuchó el grito que da Víctor detrás de nosotros, y solamente siento como Gabriel me toma de los hombros y prácticamente se lanza conmigo hacia un lado, cayendo junto a mí en el suelo, mientras yo vuelvo a gritar.
—¿Estás bien? —vuelve a preguntar Gabriel, acariciando mi espalda mientras me ayuda a levantarme del suelo nuevamente.
No puedo responder, mirando nuevamente a mi lado, donde observo la expresión furiosa del doctor, el cual vuelve a cargar su arma con la clara intención de dispararnos.
—¡Eres una maldita rata! —escucho como grita Víctor desde la calle, corriendo el interior del edificio junto con sus hombres— ¡Dejala en paz!
No entiendo lo que está pasando, ¿no fue el mismo doctor que me dijo que todo esto iba a terminar cuando Víctor y Gabriel vinieran por mí? ¿Entonces por qué está intentando dispararme? ¿Porque está haciendo todo esto?
No entiendo nada…
—Debes ponerte de pie —dice Gabriel asustado, tirando de mí con un poco más de fuerza—, tenemos que h