48. ¿Me echarás de menos?
La mañana siguiente, como habían acordado que sería, fueron a visitar la clínica veterinaria. El pobre animal, que en un principio parecía asustado y enfermo, ahora tenía mejor semblante y composición, incluso se irguió imponente y protector al verla.
Ana Paula no dudó en acercarse.
— Hola, pequeño grandullón — lo saludó con una fresca sonrisa y le acarició el pelaje.
El veterinario se sorprendió, pues en más de una ocasión la actitud del felino había sido rebelde, casi agresiva, pero con esa