EL GUARDAESPALDAS DE MI HERMANO: 12. La pesadilla
Elizabeth creyó estar reviviendo la peor de sus pesadillas. No, no podía estar ocurriendo otra vez.
Corrió con todas sus fuerzas en dirección al grito. Leonas no la detuvo, y a cambio, cargó el arma que siempre llevaba en la cinturilla de su pantalón y se preparó para el peor de los escenarios.
Se detuvieron de súbito ante el escalofriante escenario. Elizabeth ahogó un jadeo de horror.
Alina estaba tirada en el piso, envuelta en un charco de sangre, apretándose la herida como tantas veces Leo