Estaba tratando de actuar normal. De verdad lo estaba intentando. Pero, cada vez que Marcos se acercaba a Alan, sentía una opresión en el pecho.
Su mente no podía dejar de repetir la imagen de Marcos sosteniendo esa pistola. Su paranoia la estaba llevando, incluso, a imaginar que sacaría una en cualquier momento y apuntaría a su hijo con ella.
—Creo que ya hay que apagar la luz, cariño —dijo desde la puerta de la habitación de su pequeño.
Marcos estaba sentado en la cama con Alan, leyéndole u