—¿Qué está diciendo?
La voz del hombre se tornó baja, peligrosa. Incluso su suegra pudo notar el cambio de aura.
—No lo sé con exactitud. Solo está algo misteriosa, Marcos.
—¿Está sugiriendo acaso que me está engañando? —apretó el puño, haciendo que los nudillos se tornaran blancos.
—¡No! ¡Por supuesto que no!
—¿Entonces?
—Solo… estoy tratando de ayudar —titubeó un poco, ya no tan convencida de esa idea. ¿De verdad estaba ayudando?—. Sé que el matrimonio de ustedes ha tenido dificultades, pero