—Estás loco —murmuró, pegándose más contra la puerta para poner mayor distancia entre ellos.
—¡Lo estoy! ¡Siempre lo he estado! —Se acercó más, robándole el aire, robándole la paz y la tranquilidad que había construido durante cuatro años—. ¡Lo estoy más ahora que sé que estás con él! ¡¿Por qué, Selene?! ¡¿Por qué te casaste con ese tipo?!
—¿Por qué no hacerlo, Alejandro? —Lo empujó con rabia—. ¿Por qué no casarme con Marcos si es un hombre maravilloso?
—Lo tenías bien guardado, ¿no? —Gruñó con