Greta tenía que admitir que no la estaba pasando tan mal. El chico que sus amigas le habían presentado al llegar a la discoteca no estaba tan mal. Aunque tenía un sentido del humor peculiar y a veces sonaba algo excéntrico, tampoco le resultaba insoportable.
Sus amigas se habían ido a la pista de baile con sus respectivos acompañantes minutos atrás, dejándola a solas con él.
Giró la cabeza, distraída. Hacía un tiempo que no salía de fiestas con ellas y era como si estuviera fuera del lugar. Aun