Una ligera brisa cálida corría en el ambiente, trayendo consigo el aroma de las flores que decoraban el lugar. En el horizonte, el sol se ocultaba lentamente, detrás del mar, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Era el escenario perfecto para celebrar su reciente boda. Pero Gino apenas prestaba atención a su alrededor. Solo tenía ojos para Greta.
Ella estaba radiante. Algunos mechones rebeldes escapaban de su peinado y enmarcaban su rostro. Tenía las mejillas sonrojadas y una sonrisa