Estaba acostumbrada a ese tipo de reacciones. Ella y Regina habían atravesado años intensos y duros de risas veladas o abiertas vinculadas a su apariencia física. Como mujeres de curvas protuberantes y rotundas, no solían coincidir con los cánones de belleza establecidos y promocionados.
Se irguió y plasmó su mejor sonrisa, desviando la vista sin mostrar molestia o fastidio. Pretender indiferencia o que la mirada ajena que juzgaba no afectaba, no significaba que no doliera o fustigara. La suya