CAPITULO 106 Tú eres todo lo que quiero.
El la envolvió en un abrazo feroz y la atrajo a su falda, acariciando su espalda, apretando el beso con una mano en su nuca. Las emociones se desbordaron con rapidez y la premura los llevó a acariciarse con desesperación y desenfreno, quitándose mutuamente las prendas superiores hasta quedar expuestos, piel a piel. Sharon lo besó con énfasis, con ardor, con todo el deseo pospuesto por meses, tomando posesión de su boca. La lengua del Aidan la recibió y la envolvió, dominante, exigente, tomando