No fui yo quien tomó el siguiente paso, y sin embargo mi cuerpo obedeció como si siempre hubiera sabido hacerlo, como si ese impulso que nacía desde un lugar que no reconocía como propio tuviera más autoridad que cualquier decisión consciente que pudiera intentar sostener, y al avanzar hacia él, hacia esa figura que había aparecido cuando todo lo demás desapareció, sentí cómo algo dentro de mí se acomodaba con una precisión inquietante, como si cada movimiento fuera correcto no por elección, si