Abrí los ojos sin la transición que debería separar un mundo de otro, sin ese instante de confusión que suele amortiguar el impacto de volver, porque no hubo regreso real, solo un cambio de plano, una superposición incómoda donde lo que conocía volvía a existir sin borrar lo que había tocado, y durante un segundo que se extendió más de lo natural, no supe si estaba de pie o si el suelo simplemente había decidido sostenerme, si el aire que llenaba mis pulmones era el mismo o una réplica más dens