La oscuridad descendió desde la grieta con una violencia que hizo estremecer la tierra bajo nuestros pies. El jardín, que hasta unos segundos antes había comenzado a recuperar el color gracias a la pequeña esfera de luz que sostenía el Guardián de los Encuentros, volvió a cubrirse de sombras. Las flores se inclinaron como si una tormenta invisible hubiera atravesado cada pétalo, los árboles gimieron bajo una fuerza que no provenía del viento y el cielo perdió toda forma conocida hasta convertir