Sentía que había olvidado algo importante.
¿Pero qué era exactamente?
Mordí la sábana, pensando con todas mis fuerzas.
De la nada, él me dio unas palmadas en la mejilla y dijo, fastidiado:
—¿Por qué muerdes la sábana? ¿No sabes lo poco higiénico que es?
Solté la tela y lo miré:
—¡Me acordé de lo que olvidé!
Mateo me observó sin entender:
—¿Qué se supone que recordaste? ¿Qué fue lo que olvidaste ahora?
Dijo eso, y su cara se puso tensa de golpe:
—¿Acaso... recordaste lo que pasó de niña con Javie