Para esas alturas, ya lo había entendido casi todo.
Eso que él llamaba "decir la verdad" no era más que un intento de sacarme si la señorita Alma tenía o no intenciones escondidas contra él.
La pregunta inicial, qué propósito tenía yo al quedarme junto a la señorita Alma, no era más que un anzuelo.
En apariencia, fingía preocuparse por ella.
En realidad, solo estaba preparando el terreno para lo que vendría después, mientras reforzaba su imagen de tío bueno y protector.
Qué viejo astuto, tan bie