Capítulo 830
Él gruñó y me apartó un poco sujetándome de los hombros, mientras decía:

—¿Qué locura traes ahora?

—No estoy loca. —Agarré fuerte la cintura de su pantalón y le hablé muy seria.

—Mateo, tengamos un tercer hijo, rápido.

Cuando terminé, ignoré su expresión de asombro, aparté su mano y, rodeándole el cuello, volví a besarlo.

Él me miraba en silencio, con los ojos oscuros y contenidos, como si escondieran miles de emociones.

Pero ninguna que yo pudiera entender.

Era tan alto que prácticamente estaba
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