Lo miré y le dije, sonriendo un poco:
—Esta sangre no es mía, es... de Camila.
La cara de mi hermano cambió de repente:
—¿Qué? ¿Qué hiciste?
—¿Qué, qué hice? Vengué a mamá, a cuchillazos. Jeje, ¿estás orgulloso? ¿Hermano?
—¡Aurora! —Me agarró los hombros con mucha fuerza, como si fuera a caerse, llorando—. ¡Te dije, esto no tiene nada que ver con ella! ¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué?
—¿Qué? ¿Estás molesto?, si estás molesto entonces mátenme a mí también. Total mamá ya no está, así que iré a aco