Como si hubiera cosas que todavía no estaban claras del todo.
Henry seguía mirando fijo a Ricardo; la rabia y el odio en los ojos no se le habían bajado ni un poco.
Ricardo tenía la cabeza inclinada mientras hablaba con la señorita Alma; se le veía una sonrisa sutil, y su mirada era tan dulce que empalagaba.
Aun así, algo me parecía raro.
Si Ricardo amaba de verdad a la señorita Alma, ¿por qué decidió ponerse del lado del señor Felipe, y hasta prepararse para ser su yerno?
¿Lo hacía por dinero y