Me contó que su mamá estaba bien, la tenían estable y que incluso me extrañaba y quería verme.
Pensé que, cuando pasara la cirugía del día 20, iría a visitarla.
Y, hablando de eso, casi me olvido de alguien: Camila.
Estos días ha estado extrañamente tranquila, demasiado callada.
Conociéndola, y sabiendo que yo no he podido ver a Mateo, seguro que ya habría buscado la manera de pasearse frente a él, tomarse algunas fotos comprometedoras y mandármelas para provocarme o presumir.
Pero no ha hecho a