Miré fijamente ese papel.
En cuanto leí las palabras "dos semanas de embarazo", todo se me empezó a nublar una y otra vez. Si en serio estaba embarazada, entonces, por la cuenta de los días, no había duda de que podía ser de Javier. ¿Qué se suponía que iba a hacer ahora?
Después de lo que pasó con Javier, ya me dolía demasiado pensar en cómo iba a hacer para que Mateo me aceptara. Y ahora, encima de todo, resulta que esperaba un hijo de Javier. Si yo misma no podía aceptar que las cosas terminar