Capítulo 1875
¿Cómo pude comparar la mirada tranquila y concentrada de Mateo con los ojos asquerosos y pervertidos de Darío?

De verdad, estaba ciega.

Y lo que más me sorprendió fue que Ricardo, cuando miró a Darío, pareció analizarlo y juzgarlo.

Qué raro… ¿no se suponía que estaban del mismo lado?

—Ya está. Si van a llevarse a alguien de aquí, lo mínimo es avisarme primero. Vengan todos a la sala.

Esta vez, la señorita Alma sí se fue.

Ricardo miró a Darío con curiosidad y sonrió.

—Vamos. Primero hablemos de l
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