—No pasa nada... yo... yo no necesito ir al hospital. Gracias por... preocuparte.
Mateo se rio con amargura.
Me rozó el hombro cuando pasó y se fue.
Con dolor en el pecho, lo vi alejarse.
"Perdón, Mateo..."
"Otra vez te hice daño."
"Solo espera un poco... cuando todo termine, voy a volver a ti. Te voy a explicar todo. Te lo prometo."
Javier, cuando notó mi mirada, de repente me cargó en sus brazos.
Asustada, quise bajarme.
—¿Qué pasa? ¿Prefieres que Mateo te lleve a la habitación? —me preguntó,