Él me miró; se veía muy conflictuado.
—Aurora... —dijo, y se quedó callado un par de segundos.
—Escuché que hace unos días Waylon dejó suelto al mastín y Embi se asustó y se enfermó. ¿Cómo sigue la niña?
Antes de que yo respondiera, agregó:
—¿Por qué no me dejas cuidar de Embi? Soy médico, puedo...
—No hace falta —lo interrumpí, seria.
—Embi prefiere quedarse con su familia. Mateo ya contrató un médico de cabecera para ella, así que no te preocupes. Mejor encárgate de cuidar a Camila.
Después de