Camila agarró las sábanas con fuerza y me dijo en voz baja:
—Todo esto no es más que un montón de suposiciones tuyas. O acaso, ¿tú mandaste a esos dos guardaespaldas, los que intentaron asfixiarme? ¿Armaste todo ese show para engañarme y separarme de Waylon?
—Je, je, je...
Bajé la mirada, con una sonrisa malvada.
—Confías mucho en Waylon, ¿no? Tranquila, le voy a contar cuánto confías en él. Así, si algún día te mata, no vas a tener de qué arrepentirte, ¿verdad?
—Maldita... —Camila se puso furio