Dije que no, pensando en hacer que Valerie también mirara a Camila, para que viera con sus propios ojos esa sonrisa siniestra y se mantuviera alerta.
Pero cuando le indiqué que mirara hacia allá, Camila ya estaba tranquila, conversando con Carlos como si nada hubiera pasado.
Parecía que la escena de antes solo había sido una ilusión mía.
Valerie, creyendo que quería hablarle de Carlos y Camila, sonrió y me dijo:
—Tranquila, Aurorita, hace mucho que lo superé. Para mí, Carlos ya no significa nada