El hombre que antes era serio, complicado y de carácter extremo, de repente se había convertido en un novio tierno, encantador y... peligrosamente seductor.
¡Imposible resistirse!
¿Quién podría aguantar algo así?
Cada vez que Mateo me llamaba con esa voz baja y provocadora, sentía que las piernas me flaqueaban.
Me recosté en su pecho, completamente derretida.
La cara me ardía hasta el cuello.
Entre sus besos, la ropa ya se me había corrido hasta los hombros.
Qué calor sentía.
Era tanto que quem