Cuando vi esa prenda tan indecente, me quedé impactada.
¡Ah...!
Había bajado la guardia.
Resultó que Mateo solo estaba esperando el momento justo para descubrir qué escondía bajo las sábanas.
Todo su "coqueteo" no había sido más que una estrategia para distraerme.
Y yo, tonta, pensando que sus palabras eran sinceras, poniéndome roja por nada...
Mientras tanto, él solo quería averiguar qué estaba ocultando.
Mientras me lamentaba por mi ingenuidad, Mateo levantó esas tiras negras y me las mostró.