Gael
El mensaje de Aurora llegó como un relámpago en medio de la noche. Tres palabras que hicieron que mi sangre se congelara: "Lo he encontrado".
Estaba en mi apartamento, revisando los documentos que Mateo me había enviado sobre las últimas transacciones sospechosas. La pantalla de mi teléfono se iluminó y todo cambió. Dejé caer los papeles sobre la mesa y le respondí de inmediato.
"¿Dónde estás?"
"En casa. Ven. Es importante."
No necesité más. Tomé las llaves de la moto y salí disparado. La