Aurora
El dolor es curioso. Cuando alcanza cierto umbral, se transforma en algo casi etéreo. Ya no sientes cada puñalada, cada golpe. Todo se funde en una sinfonía distante de agonía.
Así me siento ahora, flotando entre la consciencia y la nada. Mi cuerpo yace sobre el frío suelo, pero mi mente viaja. Veo fragmentos de mi vida como fotogramas de una película mal editada.
Veo a mamá sonriendo mientras me enseña a hornear galletas. Veo a papá levantándome sobre sus hombros para que pudiera tocar