Gael
El silencio antes de la tormenta tiene un sabor particular. Es metálico, como sangre en la boca; es denso, como el aire antes de que caiga un rayo. Conozco bien ese silencio. Lo he respirado tantas veces que forma parte de mí.
Pero esta vez es diferente. Esta vez no estoy solo.
Desde la azotea del edificio abandonado, observo las luces de la ciudad mientras el viento frío me golpea la cara. Abajo, en las calles, la gente sigue con sus vidas normales, ignorantes de la guerra que está a punt