Alma camina por los corredores del club. Se detiene antes de llegar a las escaleras, mira todo hacia abajo, dándose cuenta de cómo Joseph hace su trabajo. Ella lo ve con desdén; sabe bien que él tiene algo que ver con su hija, pero no tiene pruebas suficientes para inculparlo y que Clay lo corra del club.
Aunque ahora está mucho más molesta con Clay al hacerla a un lado y meter a esa mujer. Pero no le importa; todavía tiene algunos peces gordos bajo su manga.
Con una sonrisa en su rostro,