Así que entro a mi departamento, que está en total oscuridad. Me voy directamente a mi habitación, tomo mi laptop y regreso a la sala.
Y justamente en eso enciendo la luz y me llevo una inmensa sorpresa al ver a Evolet sentada en el sofá de la sala.
—Mierda —digo por la enorme impresión—. ¿Cómo entraste?
—Por la ventana —me responde.
En eso, volteo a ver la ventana de la sala y sí, efectivamente recuerdo que la dejé abierta.
—Pero dime, ¿encontraste algo que nos ayude? —me dice mientr