Leandra se recostó en su cama de sábanas de seda, con la luz tenue de la lámpara bañando su rostro. Tenía entre las manos su celular y los labios pintados con una sonrisa venenosa. Entró a la galería y buscó la foto que había tomado a escondidas de Eva, en la cocina del departamento de Kevin. La imagen mostraba a la joven con su bufanda ladeada y el rostro cansado, un retrato crudo y sin glamour.
Los dedos de Leandra se movieron con rapidez sobre la pantalla.
"De princesa a Cenicienta: Eva Yang